La verdadera historia de Odiseo (Ulises)

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La verdadera historia de Odiseo (Ulises)

Pocos personajes han viajado tan lejos, por el mar y por el tiempo, como Odiseo. Rey de Ítaca, héroe de la guerra de Troya y protagonista de la Odisea de Homero, su figura lleva casi tres mil años fascinando a poetas, historiadores y, más recientemente, a cineastas. Pero ¿cuál es la verdadera historia de Odiseo, el hombre al que los romanos llamaron Ulises?

El héroe de las mil astucias

Odiseo no era el más fuerte ni el más rápido de los héroes griegos. Su arma era la mētis: la inteligencia, la astucia, la capacidad de urdir engaños. Fue él quien ideó el caballo de Troya, la estratagema que puso fin a diez años de asedio. Espía, diplomático, estratega y superviviente, encarna un heroísmo distinto al de Aquiles: el de la mente sobre la fuerza.

Rey de la pequeña isla de Ítaca, dejó atrás a su esposa Penélope y a su hijo recién nacido Telémaco para combatir en Troya. No lo hizo de buen grado: según una tradición antigua, intentó escapar al reclutamiento fingiendo locura, arando la playa con sal. Solo cuando le pusieron al pequeño Telémaco delante del arado reveló que estaba cuerdo. Cuando la guerra terminó, su verdadera odisea no había hecho más que empezar.

Odiseo en la Ilíada: antes del viaje

La Ilíada nos muestra a Odiseo en acción mucho antes de que emprenda su célebre regreso. Es él quien viaja a Esciros para descubrir al joven Aquiles, escondido entre las hijas del rey Licomedes disfrazado de mujer: donde las muchachas eligen telas y joyas, Aquiles no puede evitar abalanzarse sobre las armas, y así lo delata. Es él quien encabeza la embajada que intenta convencer a Aquiles de volver al combate tras su famosa disputa con Agamenón. Y es él quien, junto a Diomedes, se interna de noche en el campamento troyano para robar el Paladio, la estatua sagrada de Atenea de la que, según el oráculo, dependía la suerte de Troya, una de las misiones más peligrosas de toda la guerra.

En la Ilíada Odiseo aparece siempre donde más se necesita: no para el combate abierto, sino para las negociaciones imposibles, las misiones secretas y los momentos en que la guerra se decide con palabras antes que con lanzas. Es el héroe de la política y del pensamiento, y quizá por eso Atenea, diosa de la sabiduría, lo protege con especial predilección.

Un viaje de diez años para volver a casa

La Odisea narra el accidentado regreso, que se prolongó otra década y lo llevó por los confines del Mediterráneo mítico: el cíclope Polifemo, a quien cegó tras embriagarlo, atrayendo sobre sí la ira de Poseidón; la hechicera Circe, que convirtió a sus hombres en cerdos; el canto de las sirenas, que escuchó atado al mástil para no sucumbir; los monstruos Escila y Caribdis; el descenso al Hades y el cautiverio dorado junto a la ninfa Calipso durante siete años. Cuando por fin regresó a Ítaca, disfrazado de mendigo, halló su palacio invadido por pretendientes que cortejaban a Penélope y devoraban sus riquezas. Solo él fue capaz de tensar su viejo arco, la célebre prueba del arco, y recuperar hogar y reino.

Los geógrafos antiguos y modernos han intentado localizar cada etapa del viaje en el mapa real del Mediterráneo. Los cíclopes se situarían en Sicilia; Eea, la isla de Circe, en el promontorio del Circeo, en el Lacio; las Sirenas, entre Sicilia y Calabria; Escila y Caribdis, en el estrecho de Mesina; Ogigia, la isla de Calipso, quizá en Malta o en Gibraltar. Ninguna hipótesis es definitiva, pero la geografía del poema respira el mismo Mediterráneo que surcaban los marinos griegos del siglo VIII a.C., y eso basta para anclarla en un mundo reconocible.

Sobre el autor — Alejandro Noguera Borel, Director del Museo L’Iber y de la Fundación Libertas 7. En el mundo del soldadito desde los años 70.

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