Los Tercios españoles constituyen una de las formaciones militares más emblemáticas de la historia de la Monarquía Hispánica. También son una referencia fundamental para comprender la evolución de la guerra en la Europa de la Edad Moderna.

Su relevancia histórica no radica solo en sus victorias ni en su prolongada presencia en algunos de los principales escenarios bélicos del continente. También se explica por el modelo de organización y combate que representaron. Frente al predominio de la caballería medieval, los Tercios consolidaron una nueva forma de hacer la guerra, basada en la combinación de piqueros, arcabuceros y, más adelante, mosqueteros, capaces de actuar de forma coordinada y adaptarse a distintos contextos tácticos.
Una nueva forma de combatir en la Europa moderna
La aparición de los Tercios se inscribe en un momento de transición entre la guerra medieval y la guerra moderna. La progresiva incorporación de las armas de fuego transformó la organización militar. También lo hicieron la profesionalización de los ejércitos y la necesidad de responder a conflictos cada vez más complejos. En ese contexto, la infantería hispánica alcanzó un prestigio extraordinario y se convirtió en una de las grandes protagonistas de la política europea de los siglos XVI y XVII.
Los Tercios participaron en campañas desarrolladas en escenarios tan diversos como Italia, Flandes, Alemania o el Mediterráneo. Su presencia quedó asociada a algunos de los episodios más significativos de la historia de la Monarquía Hispánica. Más allá de la imagen legendaria que los rodea, representan una pieza esencial para entender la evolución de los ejércitos europeos, la circulación de nuevas tácticas de combate y la transformación del equilibrio político del continente.
La Batalla de Pavía y la consolidación del prestigio de los Tercios

Entre los episodios más significativos vinculados al ascenso de la infantería hispánica se encuentra la Batalla de Pavía, librada el 24 de febrero de 1525 durante las Guerras de Italia. En ella se enfrentaron las tropas imperiales de Carlos V y el ejército de Francisco I de Francia, en un momento decisivo para el equilibrio político europeo. La victoria imperial supuso un éxito militar de enorme alcance. Además, se convirtió en uno de los grandes hitos de la historia de la Monarquía Hispánica y en un episodio fundamental para comprender el prestigio que alcanzó la infantería española en el siglo XVI.
La importancia política de la Batalla de Pavía
La importancia de Pavía radica, en primer lugar, en su dimensión política. La derrota francesa y la captura del propio Francisco I alteraron de forma profunda el desarrollo de las Guerras de Italia y reforzaron la posición de Carlos V en el escenario europeo. Pero la batalla fue también trascendental desde el punto de vista militar. Evidenció la eficacia de una forma de combatir en la que la infantería y las armas de fuego desempeñaban un papel cada vez más decisivo.
El enfrentamiento mostró la superioridad de unas tropas capaces de combinar disciplina, movilidad, resistencia y coordinación táctica. Frente a ellas, seguían existiendo modelos de guerra que todavía concedían un gran protagonismo a la caballería pesada.

Pavía se convirtió así en un símbolo del cambio militar que se estaba produciendo en la Europa del Renacimiento. La batalla confirmó la eficacia de la infantería organizada en torno a picas y armas de fuego, y consolidó el prestigio de las tropas hispánicas en un momento en que la guerra estaba dejando atrás muchos de los esquemas heredados de la tradición medieval. Por ello, este episodio suele considerarse uno de los grandes hitos de la historia militar de la Edad Moderna y una referencia esencial para entender la proyección de los Tercios en el imaginario europeo.
En L’Iber, Museo de los Soldaditos de Plomo, la Batalla de Pavía está presente a través de un pequeño diorama visible en la Sala de la Batalla de Almansa. Esta pieza evoca a algunos de los protagonistas más destacados de este episodio histórico.

Los Tercios como símbolo de disciplina y resistencia
La fama de los Tercios se construyó sobre su capacidad de resistencia, su disciplina y su eficacia en combate. A lo largo de los siglos XVI y XVII, estas unidades encarnaron la fortaleza de la infantería de la Monarquía Hispánica. Además, se convirtieron en una imagen reconocible del poder militar de la época. Su presencia en la memoria histórica española ha dado lugar a una iconografía rica y perdurable. En ella conviven la realidad histórica, la épica de los grandes enfrentamientos y la huella cultural de una forma de combatir que marcó su tiempo.
Su estudio permite comprender no solo el funcionamiento interno de los ejércitos modernos, sino también la dimensión política de la guerra, la movilidad de las tropas, la diversidad de procedencias de los soldados y la complejidad de los conflictos europeos de la Edad Moderna. Los Tercios forman parte, por tanto, de una historia militar que no puede separarse del contexto político, territorial y cultural en el que se desarrolló.
Sobre el autor — Alejandro Noguera Borel, Director del Museo L’Iber y de la Fundación Libertas 7. En el mundo del soldadito desde los años 70.
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