La Cierva Blanca de Sertorio​

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La Cierva Blanca de Sertorio

En los años posteriores a la muerte de Lucio Cornelio Sila, Roma seguía dividida entre facciones enfrentadas. Mientras los cónsules Cayo Valerio Catulo y Marco Emilio Lépido luchaban por el poder, en las provincias la guerra continuaba de otras formas.

Quinto Sertorio, general perteneciente al bando de los populares y aliado del difunto Cayo Mario, se refugió en Hispania. Lejos de Roma, logró lo impensable: ganarse el respeto y la fidelidad de los pueblos hispanos, que incluso le confiaron a sus hijos para que fueran educados de la manera romana.

Pero lo que convirtió a Sertorio en una figura casi mítica fue su relación con una cierva blanca, que se decía que era un regalo de los dioses. Según contaban los historiadores como Plutarco y Salustio, la cierva fue capturada por un campesino lusitano llamado Spanós y entregada a Sertorio como presente. 

Quinto Sertorio Blog Museo L'Iber

Al principio no despertó mayor interés, pero con el tiempo se volvió dócil y le seguía a todas partes. Su color blanco, considerado un color sagrado, pronto la convirtió en un símbolo divino entre las tropas indígenas. La cierva blanca de Sertorio no era un simple animal, sino un símbolo de poder y misticismo.

Sertorio decía que le transmitía mensajes de la diosa Diana, y gracias a eso, ganaba obediencia, respeto y fe. Si se enteraba por sus espías de un ataque enemigo o de una victoria, fingía que la cierva le había anunciado el acontecimiento. Para muchos, la cierva era prueba de que Sertorio tenía el favor divino. Él sabía que la fe movía ejércitos, más que las órdenes. Era un instrumento político, aparentemente mágico, que transformó al general en una figura casi sagrada.

Durante una importante campaña militar contra Pompeyo, en la batalla del río Sucro (76 a.C.), la cierva desapareció misteriosamente. El desconcierto creció entre las tropas de Sertorio, que veían en su ausencia un mal presagio.

Sin embargo, unos días más tarde, la cierva fue hallada por unos exploradores. Sertorio, siempre calculador, les prometió una recompensa y silencio absoluto. En una brillante maniobra de propaganda, mientras se hallaba en una asamblea pública, hizo que la cierva reapareciera sola, corriendo hasta él en medio de la multitud. Los soldados, impresionados, creyeron que la diosa había vuelto a bendecir a su líder y con esto, su prestigio creció aún más.

Pero la fortuna de Sertorio empezaba a desaparecer. Aunque resistía con éxito a Cneo Pompeyo Magno y Quinto Cecilio Metelo Pí, su relación con los pueblos indígenas se fue deteriorando.

Cierva blanca de Sertorio Maqueta Blog Museo L'Iber

Empezó a desconfiar de sus aliados, y en un acto cruel, ordenó la ejecución de los hijos de los nobles hispanos que estaban bajo su custodia. En el año 73 a.C., durante un banquete en Osca (Huesca), fue asesinado por su propio comandante, Marco Perperna Ventón.

La cierva blanca, símbolo de poder divino, no lo salvó esta vez. Tras su muerte, Perpenna intentó liderar a los restos del ejército sertoriano, pero fue derrotado por Pompeyo y ejecutado poco después. La guerra en Hispania llegó a su fin.

La historia de la cierva blanca de Sertorio, recogida por autores clásicos y reinterpretada con el tiempo, se convirtió en una leyenda que trasciende la política y la guerra. Como figura mitológica, la cierva encarna la astucia del general romano y la credulidad de los pueblos antiguos, y demuestra cómo un simple animal pudo ser el centro de una estrategia de liderazgo y manipulación.