Durante décadas, una idea difundida por el discurso colonial repitió que África era “un continente sin historia”, una tierra sin escritura y sin memoria propia antes de la llegada de los europeos.
En resumen: África precolonial tuvo escrituras propias (jeroglíficos egipcios, el ge’ez de Aksum, el bamum de Ibrahim Njoya, el vai, el n’ko, el tifinagh) y reinos e imperios complejos, de Bunyoro y Buganda a Ghana, Malí y Songhai. La idea de un continente «sin historia» antes de la colonización europea es un mito colonial, no un hecho.
Era una visión interesada: presentar las sociedades africanas como carentes de estructuras políticas, culturales o intelectuales complejas servía para justificar la dominación colonial.
Pero la realidad histórica es muy diferente.

Basta con mirar dos aspectos —la palabra escrita y el poder político— para desmontar este viejo tópico.
Nos lo cuenta Carlos Micó Tonda, historiador y arqueólogo especializado en historia indígena africana, que lleva años combinando la investigación de campo con la divulgación para acercar al público una historia de África que durante demasiado tiempo quedó relegada.
¿Tenía África sus propias escrituras?
Sí. La historia de África precolonial demuestra que diferentes sociedades del continente desarrollaron sistemas de escritura y formas propias de registrar y transmitir conocimientos.
La tradición oral desempeñó y continúa desempeñando un papel fundamental en muchas culturas africanas, pero identificar África exclusivamente con la oralidad significa ignorar una historia escrita extraordinariamente diversa.
Desde los antiguos sistemas de escritura del valle del Nilo hasta alfabetos creados en época moderna, encontramos numerosos ejemplos de cómo las sociedades africanas desarrollaron sus propias formas de conservar y transmitir información.
Los jeroglíficos del antiguo Egipto
Entre los ejemplos más antiguos encontramos los jeroglíficos egipcios, conocidos en el antiguo Egipto como medu neter, “palabras de dios”.
Su utilización se remonta a finales del IV milenio a. C. y constituye uno de los primeros grandes sistemas de escritura conocidos.
La Paleta de Narmer, fechada aproximadamente hacia 3200-3000 a. C., es uno de los testimonios más antiguos relacionados con la escritura y la representación del poder en el antiguo Egipto.
La escritura egipcia evolucionó durante miles de años y fue utilizada en templos, tumbas, monumentos, documentos administrativos y numerosos objetos de la vida cotidiana.
El reino de Aksum y la escritura ge’ez
En el Cuerno de África encontramos otro ejemplo fundamental: el reino de Aksum.
Aksum desarrolló una importante tradición escrita vinculada al ge’ez, una lengua que continúa teniendo presencia en contextos religiosos de Etiopía y Eritrea.
El reino fue además una de las grandes potencias de la Antigüedad en el noreste de África y participó en extensas redes comerciales que conectaban África con Arabia, el Mediterráneo y el océano Índico.
La existencia de monumentos, inscripciones y documentos escritos constituye una evidencia material de la complejidad política y cultural alcanzada por estas sociedades.
Las escrituras africanas no desaparecieron en la Antigüedad

La historia de las escrituras africanas tampoco termina con las grandes civilizaciones de la Antigüedad.
En diferentes lugares del continente surgieron posteriormente sistemas creados para escribir lenguas africanas y conservar conocimientos, tradiciones e historias propias.
La escritura bamum de Ibrahim Njoya
Uno de los ejemplos más fascinantes es el del sultán Ibrahim Njoya, gobernante del reino Bamum, en el actual Camerún.
A finales del siglo XIX desarrolló un sistema de escritura propio para la lengua bamum. La escritura evolucionó a través de diferentes fases y llegó a utilizarse para registrar conocimientos, historia y documentación del reino.
La Library of Congress conserva y estudia materiales relacionados con esta tradición escrita y señala precisamente el carácter singular del sistema desarrollado por Ibrahim Njoya.
Vai, nsibidi y otros sistemas africanos
En Liberia, Momolu Duwalu Bukele desarrolló el silabario vai, utilizado para escribir la lengua vai.
En el territorio de la actual Nigeria encontramos también el nsibidi, un sistema de signos asociado a diferentes comunidades de la región y utilizado para transmitir determinados mensajes e informaciones.
Entre los akan de África occidental encontramos los símbolos adinkra, utilizados para expresar conceptos, valores, proverbios e ideas. Aunque no constituyen un alfabeto convencional, forman un importante sistema simbólico que continúa presente en textiles, cerámicas y otros objetos.
N’Ko, Osmanya y tifinagh
Durante los siglos XIX y XX aparecieron también nuevos sistemas de escritura relacionados con la identidad lingüística y cultural.
En 1949, el guineano Soulemayne Kanté creó el alfabeto N’Ko para escribir diferentes lenguas mandingas.
En Somalia, Osman Yusuf Kenadid desarrolló el alfabeto Osmanya, concebido para representar la lengua somalí.
Y en el norte de África, el tifinagh, vinculado a la tradición escrita amazigh, ha experimentado una recuperación contemporánea y forma parte de la identidad cultural y lingüística amazigh.
La diversidad de estos ejemplos demuestra que no existe una única “escritura africana”. Existen múltiples tradiciones escritas, desarrolladas en diferentes épocas, regiones y contextos.
¿Qué ocurrió con estas escrituras durante la colonización?
La expansión colonial europea transformó profundamente las estructuras educativas, administrativas y culturales de numerosos territorios africanos.
En algunos casos, las escrituras locales fueron desplazadas por alfabetos europeos o por sistemas de escritura árabes que ya tenían una importante presencia en determinadas regiones.
En otros, su enseñanza y utilización quedaron limitadas.
El caso del bamum resulta especialmente significativo. La escritura desarrollada bajo Ibrahim Njoya se convirtió en una expresión de la identidad y del patrimonio del reino, pero su utilización se vio posteriormente afectada por el contexto colonial.
La recuperación contemporánea de muchas de estas escrituras no es únicamente una cuestión lingüística.
También es una forma de recuperar memoria, identidad y patrimonio cultural.
África también tuvo reinos y estructuras políticas complejas
El segundo gran tópico que conviene desmontar es la idea de que las sociedades africanas anteriores a la colonización carecían de estructuras políticas complejas.
La historia demuestra lo contrario.
África fue escenario de reinos, imperios, ciudades comerciales y sistemas políticos con instituciones, jerarquías, redes económicas y formas propias de organización.
Los imperios de Ghana, Mali y Songhai en África occidental, el reino de Aksum en el Cuerno de África o las ciudades-estado comerciales de la costa suajili son solo algunos ejemplos.
Pero también encontramos estructuras políticas complejas en el interior del continente.
Bunyoro y Buganda: dos grandes reinos de Uganda

La historia de Uganda permite observar con claridad la complejidad política de la África precolonial.
Desde aproximadamente el siglo XVI, los reinos de Bunyoro y Buganda compitieron por el control de distintos territorios y recursos de la región de los Grandes Lagos.
Bunyoro llegó a ejercer un importante dominio sobre recursos como el grano, los pastos y, especialmente, la sal.
Buganda, por su parte, experimentó una notable expansión gracias, entre otros factores, a una agricultura basada en el cultivo del plátano.
Hacia el siglo XVIII, Buganda se había convertido en una de las principales potencias de la región.
Kabalega y la resistencia de Bunyoro
Durante el siglo XIX, el omukama Kabalega consiguió recuperar temporalmente parte del poder de Bunyoro.
Su enfrentamiento con la expansión británica terminó siendo decisivo. En 1899, las fuerzas británicas, aliadas con sectores de Buganda, derrotaron a Kabalega y destruyeron la capital de Bunyoro.
Su historia forma parte también de la resistencia de las estructuras políticas africanas frente a la expansión colonial europea.
Otros reinos de la región
Bunyoro y Buganda no fueron los únicos sistemas políticos de la región.
También encontramos:
- Busoga, organizada tradicionalmente en diferentes jefaturas hereditarias.
- Toro, constituido como reino en el siglo XIX.
- Ankole, cuya estructura social estaba marcada, entre otros elementos, por las relaciones entre las élites pastoriles bahima y los agricultores bairu.
Estas sociedades contaban con estructuras políticas y sociales propias mucho antes de la consolidación del dominio colonial británico.
Los reinos fueron abolidos como instituciones políticas en Uganda en 1967 y posteriormente restaurados en 1995, aunque con carácter cultural y sin ejercer el poder político de sus estructuras históricas.
La llamada “cuestión baganda”, relacionada con las relaciones entre el Gobierno ugandés y el kabaka de Buganda, demuestra que el legado de estas estructuras históricas continúa teniendo relevancia en la Uganda contemporánea.
De Ghana a Songhai: los grandes imperios africanos
Los ejemplos de Uganda forman parte de un fenómeno mucho más amplio.
En África occidental surgieron grandes entidades políticas vinculadas a las rutas comerciales transaharianas.
El Imperio de Ghana, el Imperio de Mali y posteriormente el Imperio Songhai controlaron territorios, rutas comerciales y recursos estratégicos durante diferentes periodos de la Edad Media.
El oro, la sal y otros productos circularon por extensas redes comerciales que conectaban regiones del África occidental con el norte del continente y, a través de él, con el Mediterráneo.
En el caso de Mali, figuras como Mansa Musa se han convertido en símbolos de la riqueza y de la dimensión internacional que llegaron a alcanzar algunos de estos estados.
En la costa oriental, las ciudades-estado suajilis participaron a su vez en las redes comerciales del océano Índico, conectando África oriental con Arabia, Persia, India y otros territorios.
África no estaba aislada: formaba parte de las grandes redes de intercambio del mundo medieval.
Carlos Micó Tonda: una mirada desde el trabajo de campo
Este recorrido por la historia de África tiene como guía a Carlos Micó Tonda, historiador y arqueólogo nacido en Valencia en 1992.
Formado en la Universitat de València, está especializado en historia indígena de África y arqueología subacuática.
Su trabajo combina la investigación con la divulgación histórica, antropológica y documental.
Carlos Micó Tonda ha trabajado como guía naturalista y antropológico en distintos países africanos y ha participado en documentales emitidos por medios como National Geographic, TVE y Netflix.
Es además autor de El país de la grulla. Historia de un viaje iniciático a Uganda, obra fruto de su experiencia sobre el terreno.
Su vinculación con L’Iber y con la Fundación Libertas 7 permite trasladar al público valenciano una mirada sobre África construida no solo desde los libros, sino también desde la experiencia directa en el continente.
Puedes seguir su trabajo en Instagram de Carlos Micó Tonda.
África. La historia negada: mucho más que un tópico
Las escrituras africanas y los reinos precoloniales son solo dos ejemplos de una historia mucho más amplia.
Hablar de África significa hablar de miles de años de historia, de sociedades extraordinariamente diversas, de grandes movimientos de población, redes comerciales, imperios, reinos, ciudades, religiones, conocimientos y culturas.
Por eso, comprender la historia africana exige abandonar la imagen de un continente pasivo que comienza a existir históricamente con la llegada de los europeos.
África tenía historia antes del colonialismo. Y conocerla permite comprender mucho mejor la historia del mundo.
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Todo lo que hemos visto en este artículo es solo una pequeña introducción a algunos de los temas que abordará Carlos Micó Tonda en el curso África. La historia negada, organizado por la Fundación Libertas 7 y L’Iber, Museo de los Soldaditos de Plomo.
El curso comienza el 28 de septiembre de 2026 y propone un recorrido por la historia del continente africano desde los orígenes de la humanidad hasta los desafíos del siglo XXI, pasando por sus grandes imperios, las redes comerciales, el colonialismo y la historia contemporánea.
El curso forma parte de la programación de cursos de L’Iber, que desarrolla una labor educativa y divulgativa con propuestas de historia, arte, literatura y otras disciplinas.
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Sobre el autor — Carlos Micó Tonda, historiador y arqueólogo por la Universitat de València, especializado en historia indígena de África y arqueología subacuática. Guía naturalista y antropológico en África y colaborador habitual de L’Iber y la Fundación Libertas 7.
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